Es la iniquidad, que nuevamente me viene a sacar de mi simplicidad.
Cómo no sentirse denigrado, si un Sr. Ministro renuncia
intempestivamente, sin el menor aviso previo, dejando a los que en él
confiaban, sumidos en la confu- sión y desesperanza. Ninguna
explicación, cero interés, profunda indiferencia, olvido sin complejos,
desprecio a raudales, mofa manifiesta y más, mucho más.
Luego, vengan bellas promesas para los tontos, que somos todos los electo-
res que vez a vez, creemos en sus falacias y malas artes.
En mi caso, aunque no he despertado del todo, aguzaré mi modesto lápiz, pa-
ra retratarlos desde lo íntimo, develando su real ser, exponiendo sus
variadas máculas, descubriendo sus tretas, disecando sus reales
intenciones, apercibien-
do a mis cetáneos, a fin de que reflexionen
bien cuando lleguen a las urnas, a fin de que reflexionen bien cuando
lleguen a las urnas y elijan a sus represen-
tantes.
Vaya! Representantes dije. ¡Qué amarga tontería!
Si cuando llegan al sitial que buscan, se despojan de la careta que
exhiben ante nosotros, riéndose de nuestras esperanzas, solazándose en
nuestras penurias, hundiéndonos en la tristeza, regocijándose en
nuestras desventuras., mientras ellos disfrutan su vida de magnates, con
sus enormes dietas, provenientes de nuestro diario esfuerzo, realizado
sin aplausos, ni recompensa alguna.
Hablan de DEMOCRACIA,
SERVICIO PUBLICO, SACRIFICIO POR EL PUEBLO, y otras palabras
rimbombantes, que seducen oídos y cerebros durmientes:
DEMOCRACIA, tal como se practica, es algo inexistente. La idea, es el go-
bierno del pueblo, y POR el pueblo, a través de representantes legalmente ele-
gidos. Pero no hay tal, pues tan pronto son investidos de esa calidad,
hacen lo que más conviene a sus PARTICULARES INTERESES, sin preocuparse
en abso-
luto por sus mandantes. Mucho menos de ancianos desvalidos y abandona-
dos, que no pueden alzar su trémula, débil y suplicante voz.
SERVICIO PUBLICO. Cualquiera de nosotros haría tal SERVICIO, porque ellos
mismos fijan sus estipendios, a completa satisfacción, sin que nadie pueda opo-
nerse, puesto que FABRICAN SUS PROPIAS LEYES, que dejan siempre abiertas
a cualquier, o cualesquiera interpretaciones que le quieran dar. Qué hermo-
so SERVICIO. Tan bien pagado. Y con horario y presencia, a total discreción.
Hasta un rey podría interesarse en SERVIR así, con cero responsabilidades y tan
magníficos des-HONONORARIOS.
. Siento verdadera compasión por estos héroes
de la patria, que se desviven por vivir a costa del pueblo, al que le
ahogan hasta sus más recónditos anhelos, mientras ellos, sacrificados
que son, afilan sus des-
piadadas garras y alimentan su insaciable voracidad, al amparo de los contuber-
nio legales que fabrican a su entero amaño. Y pobre del que se atreva a recla-
mar, porque será perseguido con total impunidad, per saecula
saeculorum, con toda la fuerza de aquella ley, que harán ex-profeso,
para acallarlo de una vez, sin falta, y a la hora que les plazca.
Pero a mí no me preocupan esas zarandajas. No es mucho el tiempo que me
queda en este mundo descarado y sin sentido, en que campean los vanos in-
reses, la maldad con insolencia, el desprecio por los débiles , el
contagio inmoral, la consecución de bienes a todo costo, el desdén por
las leyes inmutables y otras calamidades de amplísima extensión. Tanto
menos siento miedo por prevenciones, demandas o amenazas, que ya huelo
en derredor.
Por respeto a mis hijos, hermanas, familiares y
amigos muchos, he comenzado esta pequeña lucha contra la iniquidad que
nos ahoga sin contrapeso a la vis-
ta, salvo el que muestran , con hipocresía sublime, los mismos que pretenden
engañarnos una y otra vez, con sus convenciones y acuerdos secretos.
El empezar siempre es difícil, necesariamente, por sus variadas
implicaciones. Seré suave al principio, endureciendo el tono, de acuerdo
a las circunstancias, y según pasen los días. Ya veremos qué sale.
Saludos a todo el mundo, menos a los inefables Ya les llegará el turno.
Tranquilos, tranquilos, por ahora..., héroes de la patria.
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